Cuenta el periodista estadounidense Andrew Blum que el día que un técnico le dijo que una ardilla se había comido un cable de su calle, y que por ello no podía navegar en internet, se percató de una cosa: desconocía por completo la realidad física de la red.
De este modo descubrió que internet efectivamente “está” en alguna parte y que es mucho más fácil de ubicar geográficamente de lo que muchos creen.
Publicado por gacelacardona el 13/07/2012 a las 12:31 h