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El chico que trabajaba demasiado

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El chico que trabajaba demasiado

Como sabéis, en artículos anteriores hemos hablado de la pobre situación que viven algunas personas motivado por la crisis que se vive en casi todo el mundo, también os he contado la rabia que me da la gente que habla demasiado de su trabajo, sin fijarse en los problemas que tiene la otra parte e incluso despreciándoles por no ser iguales que ellos…

Bien, pues hoy me apetece hablar de un grupo (pequeño) de personas que en particular me gusta por su relación con el trabajo, pero que también pueden llegar a tener un serio problema y si no se dan cuenta a tiempo o se rodean de la gente adecuada, deriva en crisis de ansiedad, depresiones o situaciones más graves.

Éstos son los adictos al trabajo. Los que exprimen su tiempo para dedicarlo a trabajar y en la vida no hay absolutamente nada más. Y no!! Yo no me considero parte de ellos.

He de admitiros que en ocasiones he dedicado demasiadas horas (de un día) a trabajar o estar en la oficina intentando sacar adelante la faena. No me gusta dejar las cosas a medias y muchas veces me he encontrado ya de noche, con más de treinta mensajes en el Whatsapp/SMS de amigas o amigos (y familia) que querían saber si estaba bien al no responder. Ya me conocéis y en mi anterior blog (www.losescotesdealicia.com) y en la web ahora (www.cafeconaliciayoung.com) os cuento siempre que mi actual trabajo me entusiasma y dedicaré el tiempo que haga falta para prosperar y mejorar.

Pero siempre en su justa medida. No me considero una adicta al trabajo. Por desgracia tengo a una persona (muy querida) en este círculo actualmente y os puedo asegurar que por contra de lo que puede pensar mucha gente, lo está pasando verdaderamente mal.

Adicta al trabajo

El tiempo libre es un castigo. Una simple cerveza fresquita en una terraza es una pérdida de tiempo y los Sábados y Domingos son auténticas pesadillas. Su casa está llena de papeles de la oficina y allá donde va, lleva el portátil y sus dos teléfonos móviles. Horroroso!!

Medicado?? Por supuesto. Su familia?? Le está intentando ayudar, pero ahora no se deja aconsejar y cree que el estrés que acumula es totalmente normal.

Ya os he dicho en algunas ocasiones que hay que trabajar para vivir, no vivir para trabajar. El maravilloso término intermedio que tanto os he hablado.

Ni me gusta la gente que se conforma con cualquier cosa (respetando por completo su trabajo, eso siempre), ni las personas que os cuento como mi amigo. PERO SI TE VA A DAR ALGO!! Por mucho que factures millones de euros al año, yo me puedo permitir el ‘lujo’ de cenar en una terraza de vez en cuando e incluso despertarme un poquito más tarde de lo normal un Sábado!!

Me da mucha pena. El dinero NUNCA da la felicidad, aunque siempre ayuda a encontrarla. Todos y cada uno de los que estamos aquí, nos gastamos nuestro sueldo, paga, prestación, etc… donde más nos interesa y nadie debe criticarlo. Ojo!! Siempre y cuando no nos quejemos de los mal que estamos, eh??

Pero querer cada vez más dinero y cuando te lo puedes gastar (de fiesta, cenando, de tapas, etc…) supone un auténtico castigo de los dioses, por ahí no paso. No lo permito. Ya estamos poco tiempo en esta vida, como para que además de los problemas cotidianos: enfermedades, guerras, hambre…, tengamos una obsesión por trabajar. Y encima te miran mal porque vas al cine un Domingo!!

La vida es demasiado maravillosa como para malgastarla. Reflexionemos y elijamos bien el camino a seguir. Y si necesitamos ayuda, aceptémosla, quizá sea una de las mejores decisiones de nuestra vida…

Crédito: Alicia Young.

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