¡Qué tal esto!

¿Ciudades flotantes y políticamente autónomas en una década?

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Debido a eventuales guerras civiles y mundiales, el futuro de la geografía política podría darnos un paisaje con naciones gigantescas o con micronaciones. Como si el escenario fuera este último, un grupo de investigadores ya está trabajando en lo que son ciudades flotantes y políticamente autónomas. Estas construcciones que flotarán sobre mares y océanos, pretenden tener gobierno propio, sustentabilidad y  una oportunidad para que surja una sociedad ideal. ¿Una Utopia marítima o una utopía de ingeniería?

La película Waterworld nos introdujo a un mundo donde el paisaje acuático sólo se irrumpía de vez en tanto, cuando una mole gigantesca de acero herrumbrado se levantaba como complejo habitacional de los sobrevivientes. Más temprano (o más tarde, por Zeitgeist) conocimos la inventiva futurista del arquitecto revolucionario Jacques Fresco, una especie de Niemayer pragmatista, que le ha legado al mundo una alternativa ecológica para las ciudades futuras llamado The Venus Project. Los modelos son de fácil rememoración para quienes nos involucramos un poco con sus ideas arquitectónicas, dado que en la búsqueda por resolver el actual problema habitacional de millones de personas, además de solucionar la compleja situación ambiental, el espacio disponible y la eficacia de las redes de alimentación energética. Con una impronta parecida, desde hace algunos años viene trabajando el Seasteading Institute, quienes han diseñado estas ciudades flotantes y políticamente autónomas.

Basándose un poco en la herencia creativa del Principado de Sealand, donde las plataformas petroleras abandonadas se constituyeron como terrenos habitables improvisados donde hasta hay gobierno propio, Seastanding Institute habla en serio sobre sus ciudades flotantes y políticamente autónomas. La diferencia estructural que primero resalta sería la altura que estos terrenos tendrían sobre el nivel del mar y, sobre todo, la extensión final de estas micronaciones marítimas. Es que desde el Seastanding Institute, dicen que la tecnología para crear estas ciudades flotantes ya existe, y está basada en las plataformas petroleras semi sumergibles que vemos actualmente en compañías de alta gama. Además, indican, este tipo de estructuras puede ser anexado a otros o expandibles, lo que no impediría el crecimiento de una sociedad o la asociación con otra de valores y reglas similares.  Asimismo, la energía que se utilizará para darle vida a la ciudad serán las alternativas, donde un híbrido de eólica, solar y otras tecnologías que estén dentro de 10 años, tiempo en el que creen que estas ciudades flotantes serán una novedad y una necesidad.

La preocupación con este tipo de proyectos normalmente suele venir de dos partes. La primera es la financiación, y la segunda es la viabilidad práctica (contando en ella a la viabilidad legal). Lo primero está resolviéndose día a día, porque al ser una organización sin fines de lucro, Seastanding Institute se maneja con fondos donados, y uno de los más fuertes apoyos los ha recibido del bolsillo del co-fundador de PayPal, que donó 1.5 millones de dólares a la causa. A nivel viabilidad, importará mucho el tipo de material utilizado para las edificaciones y los permisos a nivel internacional para establecer este tipo de micronaciones. Por el lado de los gobiernos, desde Seastanding Institute promueven la libertad de acción y abogan para que hayan tantas micronaciones como personas, finalmente, felices viviendo en sociedad.

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