Leyendas urbanas de Disneyland realmente espeluznantes

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Seguro se le ha pasado por la cabeza conocer los míticos parques de Orlando y llevar a su novia a unas vacaciones increíbles. Hoy le presentamos algunas de las leyendas urbanas que seguro no conocía y lo dejarán #colgandojeta.

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1. Toy Story, ¿sobrenatural?

Una de las atracciones más famosas de Disneyland es ‘The Small World’… Y no precisamente por ser divertida sino por la cantidad de leyendas y de historias del inframundo que encierra, como que algunos de los visitantes de la atracción quedaron tan encantados que volvieron a ella… ¡Incluso después de morir!

Los fantasmas, que no se conforman con hacer el recorrido, parecen ser los responsables de dar vida a algunas de las figuras cuando el parque está cerrado o de prender las luces y los muñecos terminan cantando a grito herido así no haya electricidad funcionando, llevando a la leyenda de que así fue como los creadores de Toy Story se inspiraron para dar vida a los juguetes. Y usted, ¿se animaría a dar el paseo por los túneles de la atracción?

2. La mansión realmente embrujada

Otra de las historias de fantasmas que hay sobre Disneyland tiene justamente que ver con la atracción de la Mansión Embrujada, y es que fueron justamente los ingenieros que trabajaron en ella desde los años 60s los que se encargaron de decirle al mundo que algunos de los fantasmas y objetos eran reales, como el libro de hechizos en una de las paradas.

Cierto o no, varias personas han intentado tomar fotografías con filtros de visión nocturna para hacerlas virales en Internet, pero es que Photoshop lo puede todo, ¿no? Lo más cercano que estará a un fantasma es la carroza fúnebre que da inicio a la atracción y se creía que pertenecía a un muerto real: Brigham Young, un poeta vidente de Estados Unidos que al parecer nunca tuvo coche fúnebre.

3. “Al morir quiero que mis cenizas vayan…” ¿a Disneyland en serio?

Créanos: varios de los visitantes al “parque de los sueños” llegan con un propósito: esparcir las cenizas de sus seres amados porque supuestamente ese es el deseo del fallecido (bien raritas sus últimas palabras, ¿no?).

Todo comenzó con una madre que quiso dejar los restos de su hijo en la Mansión Embrujada y, pese a la negación de los trabajadores, lo consiguió… Eso sí, parece que el fantasma del niño se aburrió de estar siempre en el mismo lugar y cuenta la leyenda que se la pasa en la entrada del parque impidiendo que sean más las cenizas esparcidas en el lugar. Lo que se le olvida a todos los que creen esto es que su alma no está pegada a las cenizas… Obvio, ¿o no?

4. ¿Seguro que quiere la foto para el recuerdo?

Si la Mansión Embrujada tiene su encanto fantasmal, las montañas rusas de Disneyland no se quedan atrás. Imagínese que usted está una de estas atracciones y en la bajada más HP de todas decide cerrar los ojos, agarrar la mano de su novia y pegar un grito lleno de adrenalina. Justo en ese momento hay una cámara preparada para registrar la caída y cobrarle unos cuantos dólares como recuerdo de la aventura.

La foto claramente quedará movida y no se verá bien, lo que da pie a muchas leyendas paranormales por las sombras que se generan o la poca definición de las imágenes. Una de las más famosas, que su compañero de viaje en la montaña rusa no tiene ojos por ser un fantasma (la misma razón por la que no gritaba mientras caían a toda velocidad) o que salgan presencias del otro mundo en la silla de atrás. ¿Se anima a comprar el souvenir?

5. El ratón suicida

No muy relacionada con el parque en sí, pero una de las leyendas urbanas de Disney más famosas en el mundo: la historia de la caricatura perdida de Mickey Mouse.

Por si no la ha escuchado, se trata de un fragmento en el que el famoso ratón protagonista de los parques camina con música alegre de fondo y, de repente, ¡un corte a negro por cuatro minutos! Hasta ahí… normaaaal. Luego, a los seis minutos, cuando se supone que debe re aparecer, solo se escucha el murmuro de muchas voces…

Las imágenes eran tan confusas en la caricatura y la sonrisa de Mickey tan desagradable que, cuenta la leyenda, la única persona que pudo seguir viéndola terminó suicidándose de un tiro en la cabeza; eso sí, dejando una nota de despedida en la que describía el final en ruso (lo que le da un toque aún más oscuro) y la frase “las miradas del infierno traen de vuelta a sus espectadores”.

¿Verdaderas o falsas? Solo usted decide en qué creer… Pero ya va con la advertencia de lo que se podrá encontrar en el lugar en el que “los sueños se hacen realidad”.

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