¡Qué tal esto!

Los diez récords Guinness más absurdos

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El más de medio siglo de historia del Libro Guinness de los récords ha dado para que albergue muchas plusmarcas verdaderamente asombrosas. Corría el año 1955 cuando Sir Hugh Beaver, gerente de la fábrica de cerveza Guinness, se preguntó durante una cacería cuál era el pájaro más veloz de Europa. Intentando dar respuesta a esta cuestión, se percató de que había muchas similares para las que no había respuesta y alumbró su genial idea: un gran libro que almacenara todo el índice de récords del mundo.

Así nacería el libro Guinness de los récords, que medio siglo largo después contiene récords que asombran por su ridiculez. Aquí os relacionamos nuestro particular «top ten», extraídos de la web oficial de Guinness World Records.

 

1. El eructo más ruidoso de la historia

Los británicos tienen fama de grandes bebedores de cerveza. Paul Hunn, que tiene toda la pinta de serlo, batió en agosto de 2009 el récord del mundo del eructo más ruidoso. Hunn lo había intentado ya en 2002 sin éxito. El rugido de Hunn, a la luz de este vídeo, aterra más que el de la marabunta.

 

2. Retretes rotos con la cabeza

Seguro que no se os había ocurrido, porque hay que estar muy aburrido para que a uno le dé por ponerse a romper tapaderas de inodoro con la cabeza. Sin embargo, para el estadounidense Kevin Shelley, esto es su pasatiempo favorito. Tanto que el 1 de septiembre de 2007, en Indianápolis, fijó la plusmarca en esta curiosa categoría tras romper 46 en un minuto.

 

3. Llevar una mujer en una mesa con la boca

Quizá nunca os haya hecho falta, pero nunca sabe uno cuando en la vida va a tener quetransportar a una señorita sentada en una mesa… pero además con la boca. Cuando llegue esa circunstancia, Georges Christen, de Luxemburgo, no tendrá problemas. En junio de 2009, tardó 6,57 segundos en recorrer diez metros en tan particulares circunstancias.

 

4. Más globos inflados con la nariz

Sí. Puede ocurrir. Puede que unos terroristas os tengan secuestrados y amordazados y vuestra única esperanza pase por enviar un mensaje de socorro metido en un globo. Sin duda, el más preparado para afrontar tan dramático trance sería Andrew Dahl, de Blaine, Estados Unidos. El joven Dahl, como demostró en 2010, cuando inscribió su nombre en el libro de los Guinness. Dahl consiguió inflar con la nariz 23 globos en tres minutos.

 

5. Más hamburguesas Big Mac consumidas

En los Estados Unidos el saludable hábito de la dieta mediterránea no está muy arraigado. Que se lo pregunten sino a Donald Gorske, de Wisconsin, que se ha convertido en hombre récord después de 37 años comiéndose a diario una hamburguesa Big Mac, así ha llegado a la increíble cifra de 23.000 hamburguesas consumidas.

 

6. Mayor colección de patitos de goma

De nuevo, viajamos a Estados Unidos. Parece que allí hay verdadera afición por registrar chorradas como récords. Charlotte Lee, de Huntington Beach, lo ha hecho, tras acumular desde 1996 una colección de patitos de goma que alcanza ya los 5.631 ejemplares. La fiebre de Charlotte por los patitos de goma es incluso mayor que la de Epi, el personaje de Barrio Sésamo.

 

7. Más despertadores destruidos pisoteados

Si hay un objeto odioso en nuestra vida cotidiana, no es el jefe, eso no es un objeto, es el despertador. Eso debió de pensar Jay Wheddon, inglés, que ha logrado entrar en el Guinness, por patear ese irritante artilugio que son los relojes despertadores. Wheddom es muy rápido destruyendo despertadores. En un minuto se cargó 88. Quizá funcione como terapia contra el estrés.

 

8. Más latas destruidas con un látigo

Aunque las modernas plantas de reciclaje son capaces de tratar con gran celeridad toneladas de residuos, Adam Winrich, también de Estados Unidos, cual «cowboy» posmoderno, ha perfeccionado su técnica con el látigo. Tanto, que acreditó ante los jueces del Guinness su capacidad para romper 23 latas a latigazos en tres minutos.

 

9. Recorrido con un palo sobre la barbilla

Ashrita Furman, estadounidense, fue capaz el 6 de julio de 2008 de recorrer nada menos que 1.668 metros con un palo de billar sobre la barbilla. Sin manos, claro. Es una habilidad que, a falta de saber para qué más le servirá en la vida, le ha permitido entrar en el libro Guinness.

 

10. Mas cucharas colgando de la cara

Lo cierto es que no se tarda mucho en poner la mesa, pero para tardar todavía menos, el joven canadiense Aaron Caissie desarrolló una peculiar habilidad, la de transportar cucharas colgando de su cara. Puede llevar hasta 17. Lo consiguió ante un juez de Guinness el 18 de abril de 2009.

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